¿Qué es el Suelo?

¿Sabías que la pregunta más tonta es la pregunta que no se hace?

Y decimos esto para establecer este espacio de comunicación, para comenzar en este link a pensar un poco a través de inquietudes, de modo de fijar algunos conocimientos que muchas veces nos llaman mucho la atención. Y así entender un poco más lo que sucede con lo que está a nuestro derredor y particularmente “bajo nuestros pies”.
Sección que tiene por objeto también presentar un recurso más que importante no sólo a la hora de hablar de producciones (agropecuarias por ejemplo), sino también como objeto de asentamiento de poblaciones y con ello mostrar una relación directa con el medio ambiente a partir de todas y cada una de las acciones que surgen y son consecuencias del diario vivir. Utilizaremos un lenguaje coloquial, tratando de hacernos entender; pero, no obstante ello, estamos a vuestra entera disposición para atender cualquier inquietud “que sepamos contestar”.

 

 

¿Suelo, tierra o sustrato?

El suelo es un cuerpo natural, considerado como el medio desde donde la planta se provee del agua, sustancias minerales y oxígeno (entre otros), para su crecimiento y desarrollo (vegetativo y reproductivo); y al mismo tiempo cumple con una función de soporte.
Por lo que hemos expresado se hace imprescindible concebir en él la idea de una equilibrada “porosidad”, ya que estamos manejando la disponibilidad de oxígeno así como de agua y nutrimentos, los que deberían circular (por así decirlo) dentro del mismo. Y como no siempre contamos con las condiciones ideales recurrimos (a pequeña escala muchas veces) a los sustratos.

Pero, ¿qué son los sustratos?

Son una suerte de cuerpos artificiales que deben proveer las condiciones óptimas para el crecimiento y desarrollo de las plantas. Se denominan artificiales por cuanto están formados por distintos componentes mezclados homogéneamente. Por su puesto que los sustratos son fabricados (si se permite el término) a partir de una serie de materiales, pudiendo así, conforme a las cualidades de dichos componentes, conferirles ciertas propiedades que nos resulten de interés. Por ejemplo: cuando queremos obtener plantines en contenedores y mezclamos turba, perlita, vermiculita, compost y suelo, entre otros. Idea que desarrollaremos en profundidad más adelante.
Muchas veces usamos la palabra “tierra” para referirnos a un aspecto que no siempre se asocia al sostenimiento de la vida misma como lugar donde crecen y se desarrollan plantas sino a la idea de soporte o “piso” o lugar donde transitamos o desarrollamos nuestra vida.

Pero cuando hacemos referencia a la “tierra” (no nos referimos al planeta), ¿de qué estamos hablando?

Nuestro estudio comienza entonces a través de un sencillo ejercicio: necesitamos encontrarnos en un lugar abierto, por ejemplo una plaza, pudiendo observar en ella lugares con árboles, lugares con césped, con otra vegetación que muchas veces adopta formas globosas (a través de las podas que se le practican), con flores, etc. etc. etc.; pero también con suelo al descubierto, o sea observamos “tierra” muchas veces de color marrón, en superficie; especialmente en espacios destinados al tránsito de personas y/o a deportes y actividades recreacionales. Y por otro lado, quien no tiene en su casa una maceta o macetero con alguna planta, observando también que la misma se encuentra no sólo sostenida sino alimentada gracias a esa tierra o sustrato que compramos para tal fin. Con ello queremos significar la importancia que tiene para la vida de las plantas, sean éstas pequeñas o muy grandes (en su tamaño), el suelo, sustrato o la tierra en general. Todos sabemos que sería imposible la vida del hombre si no existieran vegetales (verdes, con capacidad fotosintética), y de ahí la trascendencia que deberían tener los suelos, así como todo sustrato que utilicemos con el fin de mantener en condiciones una planta.

En otro orden, ¿darle de comer al suelo?

Sí, efectivamente, ya que aunque no veamos todo lo que encierra el mismo, sepamos que hay un sinnúmero de organismos con una función más que específica y no sólo eso, sino vitalidad fundamental para el sostenimiento de la vida misma. Es así que se suele escuchar el término “granja microbiológica” para hacer referencia a un aspecto solamente.
¿Por qué debemos darle de comer al suelo? (sólo si te parece: Por toda esa biología o granja microbiológica que debería conservarse para el normal sostenimiento del sistema. Más aún, si sobre el suelo tenemos una producción de alimentos.)

Acaso ¿está vivo el suelo? Justamente por lo que exponíamos en la pregunta anterior, ya que por estar el suelo vivo, necesita de alimentos al igual que las plantas. . . es más, no pocas veces primero habría que ocuparse de nutrir al suelo para después preocuparse por las plantas sostenidas en él.

¡Hasta la próxima!


Por Ernesto B. Giardina
Socio AACS y Colaborador de la Comisión de
“Educación y Concientización Pública en Suelos”

 

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