TRIGO EN LA ROTACION AGRÍCOLA: POTENCIA EL FUNCIONAMIENTO DEL AGROECOSISTEMA

Serri, Dannae L.1*; Meriles, José 2; Conforto, Cinthia1, Pérez Brandan, Carolina3; Pastor, Silvina1; Grümberg, Betiana4; Luna, Celina4, Lorenzon, Claudio5; Arce, Juan5; Marelli, Hugo5 y Vargas Gil, Silvina1.

1 Instituto de Patología Vegetal, CIAP, INTA

2 Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal – CONICET

3 EEA INTA Salta

4 Instituto de Fisiología y Recursos Genéticos Vegetales, CIAP, INTA

5 EEA INTA Marcos Juárez

* Autor de contacto: serri.dannae@inta.gob.ar

Resumen expandido

La región Pampeana es el área de mayor actividad agrícola centrando su producción en el cultivo de soja, seguido del maíz y trigo en menor proporción. En los últimos años, el sistema basado en la producción continua de soja ha generado un impacto negativo sobre las propiedades del suelo. Históricamente, prácticas conservacionistas como la rotación de cultivos y labranza cero, se han propuesto como alternativas al monocultivo y remoción de residuos de cosecha. De esta manera, la diversificación del sistema por inclusión de gramíneas y/o cultivos de invierno, es una de las herramientas más importantes y válidas para potenciar el funcionamiento de los agroecosistemas.

La incorporación de gramíneas en la rotación mejora el balance de carbono (C) tanto por la calidad de sus rastrojos como por su cantidad y por permitir una mayor cobertura del suelo. De hecho, las gramíneas poseen un sistema de raíces en cabellera y fibroso que favorece la formación de agregados y poros biológicos. Una alternativa es el cultivo de trigo, que permite aumentar la intensidad de la rotación dado que habitualmente se lo hace como cultivo antecesor de soja. Es por esto que, para lograr mayor sustentabilidad en los sistemas productivos, los cultivos de invierno como trigo, deben ser parte de los planteos agrícolas.

En este contexto productivo, nos planteamos como objetivo identificar la secuencia agrícola que contribuya a incrementar la actividad microbiana del suelo, en sintonía con las variables químicas edáficas.

El estudio se llevó a cabo en el ensayo de rotaciones de larga duración iniciado en 1975 en INTA EEA Marcos Juárez, Córdoba. Los tratamientos fueron cuatro secuencias de cultivos agrícolas sin fertilización: soja-soja (S-S), soja-trigo/soja (S-T/S), maíz-soja (M-S) y maíz-trigo/soja (M-T/S). Se realizó un muestreo anual en pre-cosecha del cultivo de verano durante tres campañas consecutivas (2010, 2011 y 2012).

En cuanto a los resultados, los parámetros biológicos registraron una mayor respiración microbiana (RM) para la secuencia M-T/S, confirmando que el mayor aporte de carbono (C) de los residuos al suelo bajo rotación estimula la oxidación biológica. A su vez, M-T/S registró el mayor contenido de proteínas de suelo relacionadas con glomalina (PSRG), variable que está en íntima relación con la estabilidad de agregados del suelo (Tabla 1). La utilización global de las fuentes de C por las comunidades microbianas del suelo (CLPP) y la cuantificación de actividades enzimáticas (FDA y FA) fueron superiores cuando se incorporó T (Tabla 1).  

Tabla 1: Análisis estadístico de los parámetros generales y funciones de las comunidades microbianas del suelo en respuesta a las secuencias agrícolas incluyendo cultivos de soja, maíz y trigo en un ensayo de larga duración, siendo los resultados un promedio de tres campañas agrícolas (2010, 2011 y 2012).

Referencias: Respiración microbiana (RM), perfiles fisiológicos a nivel de comunidad (CLPP), proteínas de suelo relacionadas con Glomalina (PSRG), hidrólisis de diacetato de fluoresceína (FDA), actividad fosfatasa ácida (FA) y actividad deshidrogenasa (DHG). Letras distintas por parámetro (columna) indican diferencias significativas.

Los resultados de fertilidad química destacaron que el contenido de materia orgánica (MO) del suelo presentó mayores valores para M-T/S, S-T/S y M-S, respecto de S-S. (Tabla 2). Los valores hallados para pH rondaron entre 5,5 y 7,10 demostrando ser suelos con tendencia ácida. Por su parte, el fósforo (P) disponible para los cultivos presentó diferencias entre las secuencias, resultando los valores más altos para S-S y S-T/S, mientas que la disponibilidad de potasio (K) fue superior para las secuencias con cultivo de maíz (M-S y M-T/S) (Tabla 2).

Tabla 2: Análisis estadístico de las variables químicas del suelo, en respuesta a las secuencias agrícolas incluyendo cultivos de soja, maíz y trigo en un ensayo de larga duración, siendo los resultados un promedio de tres campañas agrícolas (2010, 2011 y 2012).

Referencias: Materia orgánica (MO), potencial de hidrógeno (pH), conductividad eléctrica (Ce), nitratos (NO3), contenido de fósforo (P),  potasio (K) y azufre (S). Letras distintas por parámetro (columna) indican diferencias significativas.

En conclusión, los parámetros biológicos y químicos del suelo permitieron diferenciar el efecto mejorador de la inclusión de trigo en la rotación agrícola respecto de las secuencias basadas en cultivos de verano.

Trabajo original:

Serri, D; J Meriles; C Conforto; C Pérez Brandan; S Pastor; B Grümberg; C Luna; C Lorenzon; J Arce; H Marelli & S Vargas Gil. 2018. Incorporación de trigo en la rotación agrícola: una herramienta para potenciar el funcionamiento del agroecosistema. Ciencia del Suelo 36(1): 74-87.

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