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ARSÉNICO EN SUELOS Y SEDIMENTOS DEL SUDOESTE PAMPEANO:

ORIGEN, ACUMULACIÓN EN EL AGUA Y RIESGO PARA CONSUMO HUMANO

María del Carmen Blanco1*, Nilda Mabel Amiotti1, 2, Martín Eduardo Espósito1

1Depto. de Agronomía, Universidad Nacional del Sur, Bahía Blanca, Argentina

2CERZOS-CONICET

 *Autor de contacto: mcblanco@criba.edu.ar

El hidroarsenicismo es una enfermedad ambiental crónica asociada al consumo de aguas contaminadas con niveles elevados de arsénico (As). Esta enfermedad afecta a unos 20 países, entre los que se encuentra Argentina, donde la población sin acceso al agua potable de red consume agua contaminada con altas concentraciones de As por largos períodos (Figura 1), situación que puede convertirse en un problema social y de salud pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere un máximo de As aceptable de 0,01 mg L-1 en el agua de bebida humana y el Código Alimentario Argentino (CAA) propone, hasta la finalización de estudios epidemiológicos, un valor guía de 0,05 mg L-1 de As. La contaminación natural por arsénico en la llanura Pampeana (Figura 1), de gran magnitud y poco conocida a nivel internacional, está vinculada a la presencia de una secuencia de materiales sólidos, de origen eólico, conocidos como sedimentos loéssicos, los que alojan aguas subterráneas fácilmente explotables en zonas rurales y periurbanas. Este problema se extiende hasta las áreas del sudoeste pampeano donde, frecuentemente, las aguas subterráneas que contienen elevado arsénico también tienen  flúor (F) en exceso. Por esta razón, a raíz de la coexistencia de arsénico y de flúor en niveles tóxicos, el hidroarsenicismo y la fluorosis son patologías vinculadas al agua que suelen estar asociadas. No obstante, no se han identificado aquí casos de hidroarsenicismo crónico regional endémico (HACRE) aunque, en algunos pacientes de la zona hortícola de Gral. Cerri, se detectó As en orina (Dr. Carignano, com. personal). En trabajos antecedentes, el riesgo potencial derivado del uso de aguas arsenotóxicas se interpretó a partir de: i- mapas  de isoconcentraciones, los que muestran curvas que unen puntos con similar concentración de As y,  ii- mapas de riesgo, derivados de los anteriores, confeccionados contrastando las concentraciones halladas con los valores de referencia (OMS; CAA). En esta investigación, este riesgo se evaluó siguiendo la metodología propuesta por USEPA (1992) considerando la exposición de los pobladores rurales de la región de Bahía Blanca a concentraciones de As >0,05 mg L-1 en el agua subterránea.  Se analizaron las propiedades químicas del agua superficial y subterránea en las cuencas de los ríos Sauce Grande, Sauce Chico y Napostá Grande. Además, se cuantificó As y otros elementos asociados en sedimentos loéssicos y en suelos desarrollados a partir de estos materiales originarios, los que son fuente de provisión de As a los cursos superficiales y a los acuíferos.

La zona investigada corresponde a una planicie del sudoeste pampeano, modelada por procesos erosivos y de depositación de sedimentos vinculados a condiciones climáticas diferentes de las actuales en el área de estudio, los que han ejercido influencia en la evolución de las cuencas de los ríos y en sus caudales. Los sistemas hidrológicos del sur pampeano responden a una pronunciada estacionalidad y erraticidad de las precipitaciones, las que influyen en la variabilidad de las concentraciones de As y otros elementos contaminantes (boro, flúor, vanadio),  registrándose los valores más elevados durante la estación seca.

Los niveles portadores de aguas subterráneas más cercanos a la superficie (acuífero freático) se alojan en una espesa secuencia de sedimentos loéssicos, de origen eólico (Formación Pampeano), en la que se intercalan capas de distintas texturas y horizontes con carbonato  de calcio sin cementar (Ck y Ck cálcicos) y cementados (Ckm petrocálcicos). En la zona de infiltración del agua de lluvia (zona no saturada del acuífero), los materiales originarios de los suelos de las planicies son loess eólico. En los valles de los ríos, los materiales que dan origen a los suelos asociados a las terrazas y a las llanuras de inundación son sedimentos loess derivados depositados a raíz del aluvionamiento periódico. En ambos materiales sedimentarios se hallaron  entre 6,4 mg kg-1 y 29 mg kg-1 de As en su fracción 50-2000 μm. Estos valores no indican contaminación natural o antrópica. En las planicies estabilizadas de la región de Bahía Blanca (Figura 2), los sedimentos loéssicos tuvieron un contenido de As en un rango entre 14,1 mg kg-1 y  22 mg kg-1 registrando una marcada variabilidad  desde la superficie hasta los 2 m de profundidad atribuida a la evolución de los procesos formadores de suelos. Hasta los 4 m, el decrecimiento detectado entre 9,8 ppm y 10,4 ppm resulta heredado del patrón sedimentario. En la zona saturada (capa freática: profundidad media, 16,7 m), entre los 16 m y 42 m, la variabilidad respondería al mayor tiempo de contacto del agua con la fase sólida.

Los suelos aluviales de la cuenca inferior del Sauce Chico, de texturas moderadamente finas predominantes, tuvieron entre 7,2 mg kg-1 y 14,5 mg kg-1 de As total. Estudios antecedentes informan la existencia de As en la fracción arena (4,3 a 7,8 ppm) y en la fracción arcilla (8,9 a 20,6 ppm), en coexistencia con hierro (Fe), bario (Ba), zinc (Zn), cromo (Cr), cobalto (Co), bromo (Br), rubidio (Rb) y níquel (Ni). Esta partición en distintas fracciones granulométricas incide en su incorporación al agua mediante reacciones de destrucción de los constituyentes minerales gruesos (hidrólisis, disolución, óxido-reducción) y de reacciones superficiales en la fracción fina (adsorción-desorción y competencia por sitios de retención), así como en su  acumulación en la fase soluble controlada por las propiedades químicas locales (pH: 7,5-8,4, Oxígeno disuelto (DO): 8,7-14 mg L-1, Conductividad eléctrica (CE): 0,08-2,25 dS m-1).

En las cuencas estudiadas, las aguas freáticas tienen buena provisión de oxígeno disuelto, predominio de bicarbonato, sulfato y sodio, son altamente salinas (0,70 – 2,70 dS m-1) y moderada a fuertemente alcalinas (pH: 7,9 – 8,3). Las nacientes y la zona de recarga ofrecen agua de buena calidad y no contienen As.  Los excesos de As (OMS: >0,01mg L-1; CAA: >0,05 mg L-1) se inician en los tramos medios con mayores concentraciones hacia la desembocadura del flujo superficial (As: 0,05 – 0,10 mg L-1) y la descarga del acuífero freático (As: 0,10 – 0, 20 mg L-1) (Tabla 1).  

En nuestro país, estudios previos demostraron la posibilidad de desarrollar efectos tóxicos y algún tipo de cáncer atribuibles a la exposición prolongada al elevado As en el agua freática. En los tramos inferiores de las cuencas aquí estudiadas, se excedió la unidad de riesgo (USEPA, 10 – 5) en la mayoría de los casos (Sauce Grande: 3,75. 10-4; Sauce Chico: 1,09. 10-3; Napostá Grande: 1,92.10-4), a excepción del río Sauce Chico y solo durante la estación lluviosa. Estos resultados indican que la utilización como bebida humana de aguas freáticas con alto As expone a la población a un alto riesgo carcinogénico. Asimismo, refuerzan la necesidad de evaluar la calidad del agua respecto de la arsenotoxicidad considerando tanto su aptitud para uso humano como su aplicación en proyectos de producción animal e irrigación a raíz de su posterior transferencia a los alimentos.

Fig. 1.  Zonas con elevadas concentraciones de As en las aguas subterráneas de Argentina (Estudio Multicéntrico – CONAPRIS).

Tabla 1. pH, conductividad eléctrica (CE), concentraciones de arsénico (As), flúor (F) y boro (B) en el agua subterránea

                        ND: no detectado

Fig. 2. Distribución vertical del contenido total de As (mg kg – 1) hasta los 42 m de profundidad en una secuencia de sedimentos loéssicos de la planicie estabilizada de la región de Bahía Blanca. Profundidad media a la capa freática: 16,7 m (Mín: 1,2 m, Max: 55,8 m)  

Trabajo Completo:

Blanco, MC; NM Amiotti & ME Espósito. 2018. Arsénico en suelos y sedimentos del sudoeste pampeano: Origen, acumulación en el agua y riesgo para consumo humano. Ciencia del Suelo. 36:182-195.

EFECTO DE LA MEZCLA DE CULTIVOS DE COBERTURA SOBRE LAS EMISIONES DE N2O EN SISTEMAS AGRÍCOLAS

Pablo E. Azich1; Silvina B. Restovich2*; Sebastián Vangeli3,4; Gabriela Posse3; Jonatan N. Camarasa

1,2; María J. Dalpiaz2

1Facultad de Ciencias Agrarias, Universidad Nacional de Buenos Aires Norte;

2Estación Experimental Agropecuaria Pergamino, INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria). Ruta 32 km 4.5, 2700 Pergamino, Buenos Aires, Argentina.

3INTA, Instituto de Clima y Agua. CIRN, CNIA, INTA Castelar;

4 Universidad de Buenos Aires, Facultad de Agronomía, Cátedra de Manejo y Conservación de Suelos. *Autor de contacto: restovich.silvina@inta.gob.ar

A nivel mundial, los sistemas agrícolas se enfrentan a muchos desafíos. Uno de ellos es aumentar la producción de alimentos reduciendo los efectos nocivos sobre el medio ambiente mitigando el cambio climático a través de prácticas sustentables. Una de las prácticas que actualmente está tomando importancia por los servicios que ofrece a los sistemas agrícolas es el uso de cultivos de cobertura (CC). La incorporación de CC en rotaciones agrícolas podría ser una opción viable para incrementar la estabilidad ecológica y resiliencia de los agroecosistemas, contribuyendo a una mayor productividad. Entre las opciones disponibles, está el uso de leguminosas que aportan N extra proveniente de la fijación biológica y, en combinación con gramíneas, disminuye las pérdidas de N por lixiviación, recicla nutrientes dentro del sistema y mejora el funcionamiento edáfico. Sin embargo, cómo su uso afecta las emisiones de gases de efecto invernadero todavía es incierto. En este trabajo evaluamos el impacto de la utilización de una leguminosa como CC combinado con una gramínea sobre las emisiones de N2O como antecesoras de maíz bajo siembra directa. Para ello se utilizó un ensayo de larga duración ubicado en la EEA Pergamino. Se seleccionaron los tratamientos con: avena-vicia y maíz fertilizado con N, avena-vicia y maíz no fertilizado con N y testigo (sin CC) con maíz fertilizado. La fertilización del maíz es de 32 kg N ha-1 entre V4 y V5. Se midió la emisión de óxido nitroso (N2O) a través de cámaras estáticas con ventilación después de la siembra de maíz (2 momentos) y luego de la fertilización nitrogenada del maíz (3 momentos). También se midió temperatura y humedad adyacentes a cada cámara y el contenido de nitratos y amonio en cada parcela.

Nuestros resultados mostraron, que se registraron mayores emisiones de N2O luego de la siembra de maíz que luego de su fertilización en V5 (Figura 1). Niveles más altos de humedad en etapas tempranas del cultivo tendieron a aumentar las pérdidas por desnitrificación. Así, se observó una alta correlación positiva entre el N2O y los poros llenos de agua, indicando la influencia del contenido de agua en las primeras etapas fenológicas de maíz. La emisión de N2O no correlacionó con el contenido de nitrato, pero sí con el amonio. Después de la siembra de maíz y una lluvia se registró la mayor diferencia de N2O en las parcelas con avena-vicia con respecto al control (799 vs 84 μg / m2). Durante todo el periodo evaluado, se observó que el suelo con la secuencia avena-vicia como antecesor de maíz, independientemente de la fertilización, emitió más N2O que el control (218 vs 48 μg / m2). La presencia de la leguminosa incorpora N extra al sistema e incrementa la cantidad de nitratos susceptibles a desnitrificarse. Luego de 10 años de incluir avena-vicia en la secuencia soja-maíz, se generaron incrementos >20% en carbono y nitrógeno orgánico del suelo en comparación con el testigo, indicando que la presencia de leguminosa como CC aporta N al sistema que, si bien puede favorecer pérdidas a la atmósfera, también contribuye a su mitigación a través del secuestro de C y N en el suelo. Por lo tanto, las prácticas agronómicas que incluyan mezclas de leguminosas y gramíneas como cobertura, podrían tener un efecto limitado sobre el impacto de las emisiones de N2O teniendo en cuenta que su adopción puede considerarse en función de otros beneficios como el aumento de las reservas de materia orgánica del suelo mitigando el cambio climático y otros servicios ecosistémicos.

Figura 1 Emisiones de N2O después de la siembra de maíz y luego de la fertilización nitrogenada.

Agradecimientos: INTA, PNNAT 1128023: Emisiones de gases con efecto invernadero y  Proyecto de promoción científica Exp. 2343/2017: Impacto del uso de cultivos de invierno con leguminosas sobre las emisiones de GEIs, UNNOBA.

Trabajo Completo:

Azich, PE; SB Restovich; S Vangeli; G Posse; J Camarasa; MJ Dalpiaz. 2018. Efecto de la mezcla de cultivos de cobertura sobre las emisiones de N2O en sistemas agrícolas. En: Actas del XXVI Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo. San Miguel de Tucumán 15 al 18 de mayo de 2018. Pág. 1557-1558.

TRIGO EN LA ROTACION AGRÍCOLA: POTENCIA EL FUNCIONAMIENTO DEL AGROECOSISTEMA

Serri, Dannae L.1*; Meriles, José 2; Conforto, Cinthia1, Pérez Brandan, Carolina3; Pastor, Silvina1; Grümberg, Betiana4; Luna, Celina4, Lorenzon, Claudio5; Arce, Juan5; Marelli, Hugo5 y Vargas Gil, Silvina1.

1 Instituto de Patología Vegetal, CIAP, INTA

2 Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal – CONICET

3 EEA INTA Salta

4 Instituto de Fisiología y Recursos Genéticos Vegetales, CIAP, INTA

5 EEA INTA Marcos Juárez

* Autor de contacto: serri.dannae@inta.gob.ar

Resumen expandido

La región Pampeana es el área de mayor actividad agrícola centrando su producción en el cultivo de soja, seguido del maíz y trigo en menor proporción. En los últimos años, el sistema basado en la producción continua de soja ha generado un impacto negativo sobre las propiedades del suelo. Históricamente, prácticas conservacionistas como la rotación de cultivos y labranza cero, se han propuesto como alternativas al monocultivo y remoción de residuos de cosecha. De esta manera, la diversificación del sistema por inclusión de gramíneas y/o cultivos de invierno, es una de las herramientas más importantes y válidas para potenciar el funcionamiento de los agroecosistemas.

La incorporación de gramíneas en la rotación mejora el balance de carbono (C) tanto por la calidad de sus rastrojos como por su cantidad y por permitir una mayor cobertura del suelo. De hecho, las gramíneas poseen un sistema de raíces en cabellera y fibroso que favorece la formación de agregados y poros biológicos. Una alternativa es el cultivo de trigo, que permite aumentar la intensidad de la rotación dado que habitualmente se lo hace como cultivo antecesor de soja. Es por esto que, para lograr mayor sustentabilidad en los sistemas productivos, los cultivos de invierno como trigo, deben ser parte de los planteos agrícolas.

En este contexto productivo, nos planteamos como objetivo identificar la secuencia agrícola que contribuya a incrementar la actividad microbiana del suelo, en sintonía con las variables químicas edáficas.

El estudio se llevó a cabo en el ensayo de rotaciones de larga duración iniciado en 1975 en INTA EEA Marcos Juárez, Córdoba. Los tratamientos fueron cuatro secuencias de cultivos agrícolas sin fertilización: soja-soja (S-S), soja-trigo/soja (S-T/S), maíz-soja (M-S) y maíz-trigo/soja (M-T/S). Se realizó un muestreo anual en pre-cosecha del cultivo de verano durante tres campañas consecutivas (2010, 2011 y 2012).

En cuanto a los resultados, los parámetros biológicos registraron una mayor respiración microbiana (RM) para la secuencia M-T/S, confirmando que el mayor aporte de carbono (C) de los residuos al suelo bajo rotación estimula la oxidación biológica. A su vez, M-T/S registró el mayor contenido de proteínas de suelo relacionadas con glomalina (PSRG), variable que está en íntima relación con la estabilidad de agregados del suelo (Tabla 1). La utilización global de las fuentes de C por las comunidades microbianas del suelo (CLPP) y la cuantificación de actividades enzimáticas (FDA y FA) fueron superiores cuando se incorporó T (Tabla 1).  

Tabla 1: Análisis estadístico de los parámetros generales y funciones de las comunidades microbianas del suelo en respuesta a las secuencias agrícolas incluyendo cultivos de soja, maíz y trigo en un ensayo de larga duración, siendo los resultados un promedio de tres campañas agrícolas (2010, 2011 y 2012).

Referencias: Respiración microbiana (RM), perfiles fisiológicos a nivel de comunidad (CLPP), proteínas de suelo relacionadas con Glomalina (PSRG), hidrólisis de diacetato de fluoresceína (FDA), actividad fosfatasa ácida (FA) y actividad deshidrogenasa (DHG). Letras distintas por parámetro (columna) indican diferencias significativas.

Los resultados de fertilidad química destacaron que el contenido de materia orgánica (MO) del suelo presentó mayores valores para M-T/S, S-T/S y M-S, respecto de S-S. (Tabla 2). Los valores hallados para pH rondaron entre 5,5 y 7,10 demostrando ser suelos con tendencia ácida. Por su parte, el fósforo (P) disponible para los cultivos presentó diferencias entre las secuencias, resultando los valores más altos para S-S y S-T/S, mientas que la disponibilidad de potasio (K) fue superior para las secuencias con cultivo de maíz (M-S y M-T/S) (Tabla 2).

Tabla 2: Análisis estadístico de las variables químicas del suelo, en respuesta a las secuencias agrícolas incluyendo cultivos de soja, maíz y trigo en un ensayo de larga duración, siendo los resultados un promedio de tres campañas agrícolas (2010, 2011 y 2012).

Referencias: Materia orgánica (MO), potencial de hidrógeno (pH), conductividad eléctrica (Ce), nitratos (NO3), contenido de fósforo (P),  potasio (K) y azufre (S). Letras distintas por parámetro (columna) indican diferencias significativas.

En conclusión, los parámetros biológicos y químicos del suelo permitieron diferenciar el efecto mejorador de la inclusión de trigo en la rotación agrícola respecto de las secuencias basadas en cultivos de verano.

Trabajo original:

Serri, D; J Meriles; C Conforto; C Pérez Brandan; S Pastor; B Grümberg; C Luna; C Lorenzon; J Arce; H Marelli & S Vargas Gil. 2018. Incorporación de trigo en la rotación agrícola: una herramienta para potenciar el funcionamiento del agroecosistema. Ciencia del Suelo 36(1): 74-87.

ESTABILIDAD DE AGREGADOS DE UN SUELO DEL SO BONAERENSE CON DIFERENTES SISTEMAS DE LABRANZA

Julio O. Iglesias1*, Juan A. Galantini2 y Adrián Vallejos1

1 Dpto. Agronomía, Universidad Nacional del Sur, Argentina; 2 Comisión de Investigaciones Científicas (CIC)-UNS

*Autor de contacto: jiglesia@criba.edu.ar

Los sistemas de labranza modifican la cantidad y distribución en el tamaño de los agregados y la estabilidad estructural de los suelos, pudiéndose evaluar a través de la estabilidad de agregados (EA). La unión de los  microagregados forma macroagregados con lazos más débiles. El laboreo altera la agregación rompiendo enlaces débiles modificando su formación al cambiar la dinámica de la materia orgánica. Es importante cuantificar el efecto de largo plazo de diferentes sistemas de labranza y su relación con la EA. En Tornquist, SO provincia Bs As, se estudió el efecto de diferentes sistemas de labranza sobre la EA en parcelas de 25 años de antigüedad con siembra directa (SD), labranza convencional (LC) y un sitio inalterado (Nat). Se tomaron muestras de suelo de 0-5 y 5-10 cm de profundidad. Para determinar la EA se utilizó el cambio del diámetro medio ponderado (CDMP). Este método consistió en un tamizado del suelo en seco y con las fracciones obtenidas un posterior tamizado en húmedo. La estabilidad estructural se expresó como cambio en CDMP (diferencia entre el CDMP en seco y el CDMP en húmedo), a mayor CDMP mayor inestabilidad del suelo. Además se calculó el índice de estabilidad de agregados (IEA).

IEA= CDMPref / CDMPtrat x100

(CDMPref) del suelo de referencia (suelo inalterado); (CDMPtrat) del tratamiento (sistema de labranza).

Se definió como macroagregados a los > 2,8 mm, mesoagregados a los comprendidos entre 2,8 y 1 mm y microagregados a los < 1 mm.

Distribución de los tamaños de agregados tamizados en seco y húmedo.

En el suelo tamizado en seco los sistemas de labranza afectaron la distribución de agregados tanto en la profundidad 0-5 como en 5-10 cm (Tabla 1). En Nat se observó mayor cantidad de macroagregados (> de 4,8 mm). Cuando la labranza se intensificó, (Nat, SD a LC) aumentaron los microagregados y disminuyeron los agregados > 2,8 mm. Esta disminución de macroagregados en los sistemas cultivados sería el resultado de cambios en el aporte de carbono y por acción directa del laboreo. En 5-10 cm Nat y SD presentaron mayores porcentajes de agregados > 2,8 mm que en LC. Los microagregados solo aumentaron en LC producto del laboreo. Estos microagregados podrían ser un indicador sensible de la estabilidad de la estructura del suelo.

Cuando el suelo se tamizó en húmedo las diferencias de distribución de agregados fueron menores con los diferentes sistemas de labranza. Cuando aumentó el disturbio por las labranzas, los macroagregados disminuyeron. La menor cantidad de microagregados fue condicionada por la resistencia de los agregados de 8 a 1 mm, indicando que LC redujo los agregados mayores.

Tabla 1. Distribución promedio (%) de fracciones de agregados con tamizado en seco y húmedo.

Tratamiento: Nat, natural; SD, siembra directa; LC, labranza convencional.

Estabilidad de agregados y cambio del diámetro medio ponderado

Tanto en 0-5 como en 5-10 cm de profundidad, cuando aumentó el disturbio se modificó el CDMP (Figura 1), lo que indica mayor inestabilidad cuando se intensificó el sistema de labranza.

El IEA indicó que los suelos superficiales y con mayor remoción tuvieron menor EA. En 0-5 cm LC presentó un valor 80% menor que el Nat, mientras que con SD la disminución de la EA fue del 37%. En 5-10 cm en LC el valor de IEA fue 74% menos que el observado en suelos Nat y SD

Consideraciones finales

En el SO bonaerense la agricultura convencional produjo un fuerte deterioro de la cantidad de macroagregados y su estructura. La siembra directa implementada durante los últimos 25 años mejoró solo en parte estos aspectos. La cantidad de agregados < 1 mm podría ser un indicador simple para estimar la estabilidad de la estructura del suelo.

Tratamiento: Nat, natural; SD, siembra directa; LC, labranza convencional. (CDMP) cambio en el diámetro medio ponderado; (IEA): índice de estabilidad de agregados.

Figura 1. Cambio en el diámetro medio ponderado (CDMP), Índice de estabilidad de los agregados (IEA) del suelo en los tratamientos estudiados

Trabajo original:

Iglesias JO; JA. Galantini & A Vallejos. Estabilidad de agregados de un Argiustol del SO Bonaerense con diferentes sistemas de labranza. 2017. Ciencia del Suelo 35 (2): 189-203.

BACTERIAS EDÁFICAS NATIVAS DEGRADADORAS DE GLIFOSATO Y PROMOTORAS DEL CRECIMIENTO VEGETAL

Keren Hernández Guijarro1*, Fernanda Covacevich1-2-3, Virginia Aparicio1-2, Eduardo De Gerónimo1-2

1. Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria INTA-EEA Balcarce

2. CONICET

3. Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Biotecnología- Fundación para las Investigaciones Biológicas Aplicadas.

*Autor de contacto: * hernandez.keren@inta.gob.ar

El uso de bioinoculantes contribuye a la solución integral de problemas medioambientales generados por la producción agrícola, porque es conocido que los microorganismos contribuyen a la absorción de nutrientes por la planta, promueven el crecimiento vegetal y degradan agroquímicos, disminuyendo su carga ambiental.

La inoculación de microorganismos edáficos nativos, adaptados al medio, facilita su establecimiento y actividad en el suelo, minimizándose la competencia con la microbiota indígena. Además se potencian funciones que naturalmente están disminuidas por la alta capacidad buffer del suelo, como es la solubilización del P inmovilizado (Khan et al., 2014).

Por otro lado, prácticas agrícolas fuertemente extendidas en la región, como la aplicación de glifosato (GP), podrían afectar las funciones de los bioinoculantes porque se ha reportado que el herbicida produce efectos negativos sobre bacterias fijadoras de N, hongos formadores de micorrizas, Actinobacterias y otros grupos benéficos importantes (Angelini et al., 2013; Druille et al., 2013; Zaller et al., 2014; Newman et al., 2016).

En ocasiones se sugiere que las tasas de aplicación del GP son mayores que las tasas de disipación, favoreciendo su persistencia en el ecosistema (Primost et al., 2017). Basados en esto, los objetivos de este trabajo han sido, por una parte, aislar y caracterizar microorganismos nativos solubilizadores de P con tolerancia al herbicida GP y capacidad para degradarlo; y por otra, evaluar sus potencialidades PGPR.

Se realizó el aislamiento de bacterias solubilizadoras de P nativas de dos suelos de Balcarce (Buenos Aires, Argentina): uno prístino (P) y otro agrícola (A) bajo rotación trigo-soja con más de 5 años de aplicación del GP. Las cepas fueron identificadas como Enterobacterias, genéticamente similares a los géneros Pantoea y Enterobacter, basados en secuencias del gen del ARN ribosomal 16S. Existen reportes internacionales previos de  Enterobacterias seleccionadas como inoculantes promisorios por sus capacidades PGPR.

Tres de las nueve cepas solubilizaron P en un rango de 507- 620 µg mL-1 y además mostraron capacidad para degradar GP y producir AMPA (principal metabolito de la degradación), manteniendo la densidad celular en el medio de cultivo. Es de destacar que una de ellas disminuyó un 30 % la concentración inicial del herbicida en 72 hs (Figura 1). Las cepas con mayor capacidad degradadora de GP provinieron del suelo prístino lo que concuerda con lo reportado anteriormente, planteando que la mayoría de los microorganismos tienen la capacidad de degradar GP aun cuando no han sido expuestos al compuesto previamente (Sviridov et al., 2015; Hernández Guijarro et al., 2018). Dos de estas tres cepas favorecieron el crecimiento de plantas de maíz (DEKALB ® (Agropoints)) en condiciones controladas, aumentando el contenido de materia seca y fresca de las plantas (Tabla 1). Estas capacidades fueron observadas en inoculaciones de 2 suelos con características edáficas diferentes. La mayor respuesta a la inoculación se obtuvo en el suelo proveniente de Arroyo Corto, con mayor contenido de P disponible y materia orgánica, en comparación con el suelo proveniente de Líbano, ambas localidades de la provincia de Buenos Aires (Tabla 2).

Debido al uso generalizado del GP para la producción agrícola en nuestro país, la tolerancia microbiano al herbicida debería ser considerado para la selección de bioinoculantes dado que el herbicida podría limitar el desarrollo y establecimiento de las cepas luego de su inoculación. En este estudio detectamos tres cepas nativas de sitios con y sin historial de aplicación de GP que evidenciaron solubilizar P, degradar GP y además dos de ellas, favorecer el crecimiento de plantas de maíz. Futuros estudios deberían conducirse para evaluar su eficiencia en inoculaciones a campo, en cuanto a la promoción de crecimiento vegetal y la degradación del herbicida GP en suelos contaminados, así como de los posibles mecanismos de establecimiento en el suelo e interacciones con el resto de la comunidad microbiana edáfica.

Trabajo completo:

HERNÁNDEZ GUIJARRO K; COVACEVICH F; APARICIO VC; DE GERÓNIMO E. 2018. Bacterias nativas del suelo con potencial para la degradación de glifosato y promoción del crecimiento vegetal. Ciencia del Suelo (Argentina) 36 (2): 105-116

Figura 1. Evolución de la concentración de glifosato en el medio de cultivo inoculado con las diferentes cepas estudiadas (P1, A2 y P12). Barras verticales indican el desvío estándar (n=3). Letras iguales indican diferencias estadísticas no significativas en la concentración de GP a las 72 h de incubación (p<0,05; prueba de Tukey).

Tabla 1. Respuesta de plantas de maíz a la inoculación con bacterias solubilizadoras de P y degradadoras de glifosato.

Parámetros resaltados en negrita evidenciaron diferencias significativas por la inoculación (p<0,05). Valores entre paréntesis corresponden a desvíos estándar

RI: respuesta a la inoculación

Tabla 2. Características químicas de los suelos utilizados para el ensayo de inoculación en condiciones controladas.

C.I.C. Capacidad de intercambio catiónico

MO= Contenido de materia orgánica

BIBLIOGRAFÍA

Angelini, J; G Silvina; T Taurian; F Ibáñez; ML Tonelli; L Valetti; MS Anzuay; L Ludueña; V Muñoz & A Fabra. 2013. The effects of pesticides on bacterial nitrogen fixers in peanut-growing area. Arch. Microbiol. 195: 683-692.

Druille, M; M Omacini; RA Golluscio & MN Cabello. 2013. Arbuscular mycorrhizal fungi are directly and indirectly affected by glyphosate application. Appl. Soil Ecol. 72: 143-149.

Hernández Guijarro, K; V Aparicio; E De Gerónimo; M Castellote; E Figuerola; JL Costa & L Erijman. 2018. Soil microbial communities and glyphosate decay in soils with different herbicide application history. Sci.Total Environ. 634: 974-982.

Khan, MS; A Zaidi & E Ahmad. 2014. Mechanism of phosphate solubilization and physiological functions of phosphate-solubilizing microorganisms. En: MS Khan; A Zaidi; J Musarrat (eds.). Phosphate Solubilizing Microorganisms. pp 31-62. Springer. Cham.

Newman, MM; N Hoilett; N Lorenz; RP Dick; MR Liles; C Ramsier & JW Kloepper. 2016. Glyphosate effects on soil rhizosphere-associated bacterial communities. Sci Total Environ. 543: 155-160.

Primost, JE; DJG Marino; VC Aparicio; JL Costa & P Carriquiriborde. 2017. Glyphosate and AMPA, «pseudo-persistent» pollutants under real-world agricultural management practices in the Mesopotamic Pampas agroecosystem, Argentina. Environ. Pollut.  229: 771-779.

Sviridov, AV; TV Shushkova; IT Ermakova & AA Leontivsky. 2015. Microbial degradation of glyphosate herbicides. Appl. Biochem. Microbiol. 51: 183-190.

Zaller, JG; F Heigl; L Ruess & A Grabmaier. 2014. Glyphosate herbicide affects belowground interactions between earthworms and symbiotic mycorrhizal fungi in a model ecosystem. Sci. Rep. 4: 5634.

Trabajo Original:

Hernández Guijarro K; F Covacevich; V Aparicio & E De Gerónimo. 2018. Bacterias edáficas nativas degradadoras de glifosato y promotoras del crecimiento vegetal. Ciencia del Suelo. 36:105-114.

DESCOMPOSICIÓN DE RESIDUOS DE CULTIVOS PUENTE VERDE: DINÁMICA Y EFECTO SOBRE ALGUNAS PROPIEDADES DEL SUELO

Centurión, Gastón1; Brown, Guillermo J.1; Domínguez, Germán F.2; Tourn, Santiago N.2; Diez, Santiago N.2 y Studdert, Guillermo A.2,*

1 Profesional de la actividad privada.

2 Fac. Ciencias Agrarias, Univ. Nac. Mar del Plata

* Autor de contacto: gastudde@mdp.edu.ar

El efecto de los cultivos puente verde (CPV) depende de cómo se descomponen sus residuos según su tipo (calidad) y posición en el terreno (enterrados o en superficie). Conocer cómo varía la descomposición permite elegir prácticas agronómicas para manejarla con el objetivo de incidir sobre la cobertura, los contenidos de agua y de nitrógeno (N) en el suelo y la salud edáfica superficial. Eligiendo los tipos de CPV y los sistemas de labranza luego de su terminación se puede manejar tales aspectos. Se plantearon las siguientes hipótesis: 1) los residuos de CPV gramíneas se descomponen a menor tasa que los de leguminosas; 2) la descomposición de CPV leguminosas genera mayor y más rápida disponibilidad de nitrógeno (N); y 3) las fracciones orgánicas lábiles del suelo aumentan más y más tarde con CPV gramíneas y con los residuos en superficie. Se realizó un experimento en Balcarce (Sudeste Bonaerense) sobre un suelo Argiudol típico con CPV avena (Avena sativa L.) y vicia (Vicia villosa Roth.) y un testigo sin CPV (TE). Se colocaron iguales cantidades de residuos (6,0 Ton/ha de materia seca más las raíces presentes en el suelo) picados de ambos CPV en superficie y enterrados. Las relaciones C:N de los residuos aéreos de avena y vicia fueron 43:1 y 13:1, respectivamente, y se asumió que la de las respectivas raíces eran iguales. Se establecieron unidades experimentales sin residuos que recibieron igual tratamiento que las que las que tenían residuos (TE). Se tomaron muestras de 0-20 cm en 7 momentos a lo largo de 133 días para determinar: masa remanente de los residuos, materia orgánica total y particulada (caracterizadas por su contenido de C orgánico total (COT) y particulado (COP), respectivamente), N de amonio liberado en anaerobiosis (NAN) y N de nitrato (N-NO3). En todos los momentos de muestreo el contenido de agua del suelo a 0-20 cm estuvo cercano a capacidad de campo (66,2 mm). La masa remanente de los residuos enterrados disminuyó a mayor tasa y sin diferencia entre avena y vicia (Figura 1 arriba). En superficie, la vicia se descompuso más rápido que la avena y a los 133 días se había descompuesto 79 y 60% de sus residuos, respectivamente (Figura 1 abajo). COT y COP fueron mayores luego de avena (75,1 y 18,6 Ton/ha, respectivamente) que luego de vicia y TE (70,4 y 16,8 Ton/ha, respectivamente) (Tabla 1). Asimismo, COT y COP fueron menores cuando los residuos fueron enterrados (69,7 y 15,9 Ton/ha, respectivamente) que cuando quedaron en superficie (73,3 y 18,9 Ton/ha, respectivamente) (Tabla 1). La posición de los residuos no afectó el NAN (Tabla 1), pero fue mayor luego de avena y vicia (en promedio 63,1 ppm) que del TE (50,2 ppm) (Tabla 1). COT, COP y NAN mostraron escasa variación a lo largo del ensayo independientemente de la posición y del tipo de residuo. Hasta los 49 días (momento aproximado del estado V6 de un hipotético cultivo de maíz posterior) el N-NO3 aumentó (en promedio de CPV y posiciones, de 45 kg/ha al inicio del experimento hasta 108 kg/ha a los 49 días) y fue mayor cuando el CPV fue vicia (algo mayor cuando los residuos fueron enterrados que cuando quedaron en superficie) (Figura 2). La desaparición más rápida de los residuos de vicia en superficie afecta la cobertura, pero mejora la disponibilidad de N para el cultivo siguiente. En cambio, la avena en superficie se mantiene por más tiempo, pero limita la disponibilidad inicial de N para el cultivo siguiente. Esta información ayuda a la toma de decisión de tipo de CPV y forma de manejar sus residuos de acuerdo con las necesidades y limitaciones que pueda presentar el agroecosistema.

Figura 1: Materia seca de residuos remanente a lo largo de un experimento de 133 días (expresados como grados día base 0°C acumulados).

Tabla 1: Contenido de COT y de COP, y NAN luego de distintos CPV y en dos posiciones en el terreno

Figura 2: Nitrógeno de nitrato promedio del experimento para dos CPV y un testigo sin residuos. Los valores por encima de las columnas son los promedios de ambas posiciones.

Trabajo Completo:

Centurión, G; GJ Brown; GF Domínguez; SN Tourn; SN Diez & GA Studdert. 2018. Descomposición de residuos de cultivos puente verde: dinámica y efecto sobre algunas propiedades del suelo. Ciencia del Suelo. 36:129-141.

Tercera circular del VI Congreso de la Red Argentina de Salinidad

 

La Comisión Organizadora invita a los investigadores, profesionales, docentes, alumnos y productores, relacionados con la actividad agropecuaria en ambientes salinos-alcalinos a participar del VI CONGRESO DE LA RED ARGENTINA DE SALINIDAD, que se llevará a cabo en instalaciones de la Facultad de Agronomía (Aulario Ing. Agr. L. Parodi) de la Universidad de Buenos Aires, del 22 al 25 de Julio de 2019

DESCARGA LA TERCERA CIRCULAR

Nueva presidente de la Unión Internacional de la Ciencia del Suelo IUSS

La International Union of Soil Science (IUSS) ha anunciado el resultado de la elección para nuevo Presidente de la institución.
 
Por amplia mayoría resultó electa la Dra. Laura Bertha Reyes Sánchez de la Universidad Nacional Autónoma de México y, hasta que asuma su nevo cargo, Secretaria de la Sociedad Latinoamericana de la Ciencia del Suelo. Muchos la recordarán participando del XIX Congreso Latinoamericano y XXIII Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo llevado a cabo en Mar del Plata en abril de 2012.
 
Desde la AACS le hemos dado nuestro apoyo y hemos ofrecido todo el apoyo para el desarrollo de los proyecto de la IUSS de la cual formamos parte.

CONVOCATORIA A ASAMBLEA ANUAL AACS 2018

Convocatoria a Asamblea Anual Ordinaria
Miércoles 21 de noviembre de 2018 a las 10:30 hs.

Behring 2519 5to «A», CABA

Estimados socios,

Conforme a nuestro estatuto, damos amplia difusión a la convocatoria a Asamblea ordinaria

ORDEN DEL DÍA:
1-    Designación de Autoridades de la Asamblea (Art. 18).
2-    Designación de dos socios para firmar el Acta de Asamblea.
3-    Consideración de la Memoria y Balance correspondiente al Ejercicio Nº 36 cerrado el 31 de julio de 2018.
4-    Cambio de autoridades de la Filial AACS NOA
5-    Consideración de la cuota social.
6-    Consideración del Socio Honorario.
7-    Nombramiento de la Sede AACS «José Luis Panigatti»

Guillermo Studdert
Presidente AACS

Carina R. Álvarez
Secretaria AACS

Jornada AACS sobre FBN

Los invitamos a asistir a la jornada de actualizacion a realizarse el dia jueves 25 de octubre de 2018 a las 8.30 en la Unidad Integrada Balcarce (Edificio de Agronomia) sobre aspectos agronomicos de la fijacion biologica de N en soja y leguminosas utilizadas como cultivos de servicio. En la misma, expondran referentes del sector publico y privado de la investigacion y desarrollo a nivel nacional.
 
Se adjunta el banner de la jornada y el detalle de los expositores y presentaciones.
 

Muchas gracias,

Ing. Agr. (PhD, Mg.Sc.) Nicolás Wyngaard

Jefe de trabajos prácticos – Cátedra Edafología agrícola – UNMdP

nicowyngaard@hotmail.com