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  • Guillermo A. Studdert. Presidente AACS."

Lo último:

Primera Circular del VI TALLER DE FÍSICA DE SUELOS 2019

 

VI TALLER DE FÍSICA DE SUELOS

METODOLOGÍAS FÍSICAS PARA INVESTIGACIÓN DE

PROPIEDADES DEL SUELO – FLUJO NO SATURADO-DISPERSION DE SOLUTOS

ORGANIZAN

A.A.C.S. (Comisión de Física) – CISSAF, FCAyF (UNLP)

LUGAR

Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, UNLP.

Calle 60 y 119. La Plata

 

FECHA TENTATIVA

Viernes 15 de Marzo de 2019, de 9 a 17 hs.

 

Mail de contacto: luislozanoarg@gmail.com

Descargá la circular completa AQUI

 

Tercera circular VI RAS

 

 

La Comisión Organizadora del VI Congreso de la Red Argentina de Salinidad (RAS), que se realizará en julio de 2019 en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, presentaron la tercera circular. Para descargarla o visualizarla, click

AQUI: TERCERA CIRCULAR RAS

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Nuestro Suelo: Revista de divulgación de la AACS

El suelo es el recurso natural del que dependen muchos beneficios y servicios ecosistémicos para la humanidad. Para preservarlo, usarlo y recomponerlo hace falta conocerlo en el contexto de su ambiente y, además, saber cómo es afectado por las decisiones humanas.

La ciencia del suelo ha avanzado y está avanzando mucho, pero los conocimientos no siempre llegan fluidamente y a tiempo a quienes toman decisiones que pueden afectar al suelo y su funcionamiento. Es necesario que los resultados de las investigaciones estén accesibles a profesionales de distintas disciplinas, productores, planificadores, hacedores de políticas, etc. para que les ayude en el proceso de toma de decisiones para no producir efectos negativos en el suelo.

La Asociación Argentina de la Ciencia del Suelo tiene una larga historia en el fomento de la investigación científica y tecnológica sobre el suelo. La divulgación de los resultados se ha llevado a cabo a través de su revista científica (“Ciencia del Suelo”) y de los congresos, jornadas y reuniones que organiza. Sin embargo, es tiempo de que la información generada esté más disponible para los usuarios finales.

La revista en línea “Nuestro Suelo” tiene ese objetivo. A través de un formato ágil y fácilmente accesible se pretende poner a la mano de quienes puedan necesitarla, información que haya sido generada por nuestros asociados y otros investigadores.

Invitamos a leer “Nuestro Suelo” y, a todos aquellos que tengan información que consideren de utilidad para la protección y uso sustentable del suelo, que la publiquen en ella.

Guillermo A. Studdert, Presidente de la AACS

Leer revista Volumen 0 Dic 2018

¿SE PUEDE CUANTIFICAR LA MINERALIZACIÓN DE NITROGENO DE LOS SUELOS DE FORMA RAPIDA Y PRECISA?

Martínez, Juan Manuel1*; Duval, Matias1; Galantini, Juan Alberto2

 

1 Centro de Recursos Naturales Renovables de la Zona Semiárida (CERZOS), Departamento de Agronomía, Universidad Nacional del Sur (UNS) – CONICET;

2Comisión de Investigaciones Científicas (CIC)-CERZOS.

*Autor de contacto: jmmartinez@criba.edu.ar; San Andrés 800- Bahía Blanca, Buenos Aires, 0291-4595102.

 

 

Estimaciones de la recuperación del nitrógeno (N) aplicado a nivel mundial concuerdan en valores entre el 30 y 50%. Por esta razón, el diagnóstico de la necesidad de fertilizante nitrogenado debería contemplar tanto la disponibilidad de N mineral en el suelo como el que se mineralizaría durante la estación de crecimiento del cultivo. Para calcular el N disponible se puede recurrir a un análisis de suelo, sin embargo, para determinar la mineralización no se vislumbra un panorama tan claro. La mineralización de nitrógeno del suelo consiste en la transformación del N orgánico del suelo -no disponible para las plantas- hacia formas asimilables. La mayoría de las estimaciones del aporte de N por mineralización están basadas en incubaciones aeróbicas, con condiciones controladas por períodos prolongados. Esta metodología permite determinar la fracción del N del suelo que es susceptible de ser transformada a formas minerales, la cual se denomina N potencialmente mineralizable (Npm). Sin embargo, resulta impráctica para ser utilizada como análisis de rutina por cualquier laboratorio, debido a que estos se esfuerzan por un menor tiempo de respuesta y por el uso de procedimientos más rápidos.

Desde largo tiempo se han desarrollado diversos métodos químicos y biológicos para identificar el potencial de mineralización, los cuales han tenido diversos niveles de éxito. A modo general, la aceptación de un indicador de mineralización depende de su capacidad para predecir rutinariamente el Npm, por lo que reviste importancia la calibración de estos indicadores rápidos para cada tipo de suelo y región.

Otros autores evaluaron exitosamente la calidad del carbono del suelo en términos del grado de oxidación, mediante el uso de diferentes concentraciones de ácido sulfúrico (H2SO4). Teniendo en cuenta que el Npm es una fracción lábil pero del N orgánico, se hipotetizó que los suelos tratados con digestiones parciales mediante diluciones del H2SO4 podrían estimar el Npm de manera certera. De esta manera, una digestión con ácido diluido extraería la fracción más lábil del N orgánico, sin embargo, se desconoce cuál sería la concentración de ácido que optimice la extracción del N lábil. El objetivo fue evaluar mediante digestiones del suelo con diferentes concentraciones de H2SO4, su relación con el Npm para obtener un indicador de la mineralización potencial de rápido procedimiento y bajo costo.

 

Durante los años 2010, 2011 y 2012 se seleccionaron nueve lotes agrícolas bajo siembra directa destinados al cultivo de trigo (Triticum aestivum L.). Los sitios seleccionados se ubicaron en el sudoeste bonaerense, dentro de lo que comprende la región semiárida y subhúmeda (Figura 1).

Figura 1. Ubicación de los sitios muestreados dentro del sudoeste bonaerense.

 

Se tomaron muestras de suelo (0-20 cm) en pre siembra del cultivo. Algunas características de los sitios oscilaron entre: 23-54 g kg-1 de carbono orgánico total; 10-26 mg kg-1 de Pe; 6-7,6 de pH, y la textura que varió entre franca y franca-arenosa.

Se realizó una incubación aeróbica de largo plazo por un periodo de 21-27 semanas, para los suelos con texturas gruesas y finas, respectivamente. Luego, se utilizaron modelos matemáticos que estimaron el Npm mediante un software informático. Con respecto a la nueva metodología planteada, esta se basó principalmente en el método original de determinación del N total (Nt), donde se modificó la concentración del H2SO4 (0,1; 0,5; 1; 6; 12 y 24 mol L-1) que se utiliza para la digestión de las muestras. Además, otra modificación fue el tiempo y la temperatura de digestión, los cuales fueron 4 horas y 100° C, respectivamente. Los resultados se expresan como N digerido (Nd) en mg kg-1. El protocolo de trabajo sobre la metodología planteada se detalla en la Figura 2.

 

Figura 2. Protocolo de trabajo de la nueva metodología planteada.

 

Los valores de Npm con las incubaciones aeróbicas de largo plazo demostraron diferencias edafoclimáticas entre los sitios, con un valor promedio de 117,5 mg kg-1, un mínimo de 26,5 mg kg-1 y un máximo de 220,7 mg kg-1. Los resultados con la nueva metodología planteada variaron de acuerdo a la concentración de H2SO4 utilizada, es decir, los valores fueron incrementándose con el aumento de la concentración (Figura 3). En general, el valor promedio de Nd fue de 331,4 mg kg-1, con un mínimo de 137,9 mg kg-1 y un máximo de 503 mg kg-1 para las concentraciones de 0,1 y 24 mol L-1, respectivamente.

 

Figura 3. Valores de N digerido (Nd) obtenidos según la concentración de ácido sulfúrico utilizada.

 

Cuando se analizaron las relaciones entre cada concentración de H2SO4 y el Npm se observaron coeficientes de determinación variables. Sin embargo, la relación entre del Nd con la concentración 0,5 mol L-1 y el Npm obtuvo un ajuste con un coeficiente de determinación elevado (R2=0,90).

 

En síntesis, para suelos bajo similares condiciones edafoclimáticas la digestión parcial del suelo con H2SO4 0,5 mol L-1, podría utilizarse con precisión para predecir el Npm. Esta metodología permitiría optimizar la determinación del Npm en un corto plazo y a un bajo costo y podría ser aplicado como un procedimiento de rutina por cualquier laboratorio.

 

Trabajo original:

Martínez, JM, JA Galantini; ME Duval & FM López. 2016. Determinación del nitrógeno potencialmente mineralizable: una metodología simple y rápida. Actas XXV Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo. Rio Cuarto, Argentina. 175-176.

DISEÑO DE PARCELAS MÓVILES DE ESCURRIMIENTO PARA LA ESTIMACIÓN DE PÉRDIDAS DE SUELO POR EROSIÓN HÍDRICA

Patricia Fabiana Carfagno1*; Maximiliano Eiza2; Daiana Sainz1,3; Filipe Behrends Kraemer3,4; Celio I. Chagas3.

1Instituto de Suelos. INTA Castelar

2Unidad Integrada EEA INTA Balcarce-Facultad de Ciencias Agrarias UNMdP

3FAUBA, Cátedra de Manejo y Conservación de Suelos

4CONICET

* Autor de contacto: carfagno.patricia@inta.gob.ar

Argentina ha transitado un proceso de agriculturización que produjo la expansión de la frontera agropecuaria.  Se incorporaron tierras al cultivo intensivo de granos y al monocultivo de soja, a expensas de bosque natural (desmonte), o tierras bajo uso ganadero y pastizal natural. Un reciente estudio estimó que 23 % del país está afectado por erosión hídrica (EH) (64,6 millones de hectáreas). Según estimaciones realizadas en 1998 la superficie afectada por EH era de 25 millones de hectáreas. Por ello, resulta necesario cuantificar las pérdidas de suelo en diferentes regiones mediante mediciones en red de parcelas de escurrimiento a campo. En el Instituto de Suelos (CIRN INTA) se desarrollaron parcelas móviles de escurrimiento construidas con chapas de zinc, de 60 m2 de superficie de captación (15 m de largo y 4 m de ancho) (Figura 1). Se deben instalar a favor de la pendiente, conduciendo los escurrimientos a través de dos cajas estabilizadoras que recogen la centésima parte del escurrido total en el tanque receptor (1/100). Los escurrimientos que no son colectados se conducen fuera del sistema mediante derivadores (Figura 2). Entre parcelas debe haber una franja de protección para evitar que el agua infiltrada en cada parcela afecte a la aledaña. Luego de cada evento de precipitación se debe medir la lluvia con un pluviómetro y cuantificar el volumen total de escurrimiento recolectado dentro del tanque colector. Para determinar cantidad de sedimentos transportados, se recoge una alícuota de 2 litros, previo homogeneizado del contenido del tanque. En el laboratorio, la muestra es filtrada a través de un papel de filtro cualitativo con ayuda de una bomba de vacío. Las muestras se secan en estufa a 60ºC y luego se pesan. Para poder relacionar correctamente la cantidad de sedimentos recolectados, con la lluvia correspondiente y con la superficie de la parcela de origen, se debe tener en cuenta la doble reducción del flujo antes mencionado. Las relaciones entre la lámina escurrida (mm) y las precipitaciones (mm) obtenidas en diversos ensayos, manifestaron una alta correlación positiva (r = 0,86). Cabe destacar que ésta incluye a aquellos eventos de PP que no generaron escurrimiento. En este sentido el modelo no se vio afectado (P<0,001) cuando se utilizó únicamente las precipitaciones que generaron escurrimiento (modelo reducido; r = 0,84). Por otro lado, el modelo permite deducir el valor de precipitaciones a partir del cual se comienzan a generar escurrimientos para una situación determinada. Para la correlación del modelo reducido, el cual no contempla valores nulos de escurrimiento y responde a un comportamiento lineal, se estimó un umbral de escurrimiento de 15,4 mm. Esta información es relevante ya que este valor identifica cuanto debería llover para que haya probabilidad de erosión hídrica bajo las condiciones analizadas. Durante el primer año de ensayo con parcelas de escurrimiento, se obtuvo una pérdida de suelo de 1,123 Tn ha-1año-1 (tasa de erosión leve o ligera). Hay que considerar que estos valores corresponden a suelos bien estructurados, con historia de pastizal natural, sin presencia de erosión en surcos. Otros autores han encontrado que en suelo desnudo las pérdidas fueron de 7,1 Tn ha-1año-1, mientras que en siembra directa con 100% de cobertura se registraron 0,24 Tn ha-1año-1 y en labranza convencional 2,9 Tn ha-1año-1. En base a la experiencia presentada, las parcelas móviles desarrolladas resultan apropiadas para llevar a cabo estudios de escurrimientos y pérdida de suelo por erosión hídrica a campo ya que permiten realizar las mediciones in situ y ante condiciones de lluvia natural. Por su bajo costo y sencilla instalación, resultan de factible adopción, lo que permitirá conformar una red de ensayos a lo largo del territorio.

Figura 1. Correlaciones entre la lámina escurrida y precipitaciones (PP) registradas. Los símbolos llenos sumados a los vacíos representan al modelo completo con todas las lluvias y escurrimientos. Los símbolos llenos representan al modelo reducido con escurrimientos mayores a 0,5 mm.

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Figura 2. Detalle del sistema recolector de escurrimientos y derivadores de excedentes, de parcelas de escurrimiento ubicadas en el campo experimental de INTA Castelar.

Figura 3. Vista aérea de parcelas de escurrimiento ubicadas en un establecimiento de Arrecifes, provincia de Buenos Aires.

Trabajo original:

Carfagno, P; MJ Eiza; D Sainz; F Behrends Kraemer y C Chagas. 2018. Estandarización de parcelas móviles de escurrimiento para estimación de pérdida de suelo por erosión hídrica. Ciencia del Suelo. 36:(2) 14-20.

ARSÉNICO EN SUELOS Y SEDIMENTOS DEL SUDOESTE PAMPEANO:

ORIGEN, ACUMULACIÓN EN EL AGUA Y RIESGO PARA CONSUMO HUMANO

María del Carmen Blanco1*, Nilda Mabel Amiotti1, 2, Martín Eduardo Espósito1

1Depto. de Agronomía, Universidad Nacional del Sur, Bahía Blanca, Argentina

2CERZOS-CONICET

 *Autor de contacto: mcblanco@criba.edu.ar

El hidroarsenicismo es una enfermedad ambiental crónica asociada al consumo de aguas contaminadas con niveles elevados de arsénico (As). Esta enfermedad afecta a unos 20 países, entre los que se encuentra Argentina, donde la población sin acceso al agua potable de red consume agua contaminada con altas concentraciones de As por largos períodos (Figura 1), situación que puede convertirse en un problema social y de salud pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere un máximo de As aceptable de 0,01 mg L-1 en el agua de bebida humana y el Código Alimentario Argentino (CAA) propone, hasta la finalización de estudios epidemiológicos, un valor guía de 0,05 mg L-1 de As. La contaminación natural por arsénico en la llanura Pampeana (Figura 1), de gran magnitud y poco conocida a nivel internacional, está vinculada a la presencia de una secuencia de materiales sólidos, de origen eólico, conocidos como sedimentos loéssicos, los que alojan aguas subterráneas fácilmente explotables en zonas rurales y periurbanas. Este problema se extiende hasta las áreas del sudoeste pampeano donde, frecuentemente, las aguas subterráneas que contienen elevado arsénico también tienen  flúor (F) en exceso. Por esta razón, a raíz de la coexistencia de arsénico y de flúor en niveles tóxicos, el hidroarsenicismo y la fluorosis son patologías vinculadas al agua que suelen estar asociadas. No obstante, no se han identificado aquí casos de hidroarsenicismo crónico regional endémico (HACRE) aunque, en algunos pacientes de la zona hortícola de Gral. Cerri, se detectó As en orina (Dr. Carignano, com. personal). En trabajos antecedentes, el riesgo potencial derivado del uso de aguas arsenotóxicas se interpretó a partir de: i- mapas  de isoconcentraciones, los que muestran curvas que unen puntos con similar concentración de As y,  ii- mapas de riesgo, derivados de los anteriores, confeccionados contrastando las concentraciones halladas con los valores de referencia (OMS; CAA). En esta investigación, este riesgo se evaluó siguiendo la metodología propuesta por USEPA (1992) considerando la exposición de los pobladores rurales de la región de Bahía Blanca a concentraciones de As >0,05 mg L-1 en el agua subterránea.  Se analizaron las propiedades químicas del agua superficial y subterránea en las cuencas de los ríos Sauce Grande, Sauce Chico y Napostá Grande. Además, se cuantificó As y otros elementos asociados en sedimentos loéssicos y en suelos desarrollados a partir de estos materiales originarios, los que son fuente de provisión de As a los cursos superficiales y a los acuíferos.

La zona investigada corresponde a una planicie del sudoeste pampeano, modelada por procesos erosivos y de depositación de sedimentos vinculados a condiciones climáticas diferentes de las actuales en el área de estudio, los que han ejercido influencia en la evolución de las cuencas de los ríos y en sus caudales. Los sistemas hidrológicos del sur pampeano responden a una pronunciada estacionalidad y erraticidad de las precipitaciones, las que influyen en la variabilidad de las concentraciones de As y otros elementos contaminantes (boro, flúor, vanadio),  registrándose los valores más elevados durante la estación seca.

Los niveles portadores de aguas subterráneas más cercanos a la superficie (acuífero freático) se alojan en una espesa secuencia de sedimentos loéssicos, de origen eólico (Formación Pampeano), en la que se intercalan capas de distintas texturas y horizontes con carbonato  de calcio sin cementar (Ck y Ck cálcicos) y cementados (Ckm petrocálcicos). En la zona de infiltración del agua de lluvia (zona no saturada del acuífero), los materiales originarios de los suelos de las planicies son loess eólico. En los valles de los ríos, los materiales que dan origen a los suelos asociados a las terrazas y a las llanuras de inundación son sedimentos loess derivados depositados a raíz del aluvionamiento periódico. En ambos materiales sedimentarios se hallaron  entre 6,4 mg kg-1 y 29 mg kg-1 de As en su fracción 50-2000 μm. Estos valores no indican contaminación natural o antrópica. En las planicies estabilizadas de la región de Bahía Blanca (Figura 2), los sedimentos loéssicos tuvieron un contenido de As en un rango entre 14,1 mg kg-1 y  22 mg kg-1 registrando una marcada variabilidad  desde la superficie hasta los 2 m de profundidad atribuida a la evolución de los procesos formadores de suelos. Hasta los 4 m, el decrecimiento detectado entre 9,8 ppm y 10,4 ppm resulta heredado del patrón sedimentario. En la zona saturada (capa freática: profundidad media, 16,7 m), entre los 16 m y 42 m, la variabilidad respondería al mayor tiempo de contacto del agua con la fase sólida.

Los suelos aluviales de la cuenca inferior del Sauce Chico, de texturas moderadamente finas predominantes, tuvieron entre 7,2 mg kg-1 y 14,5 mg kg-1 de As total. Estudios antecedentes informan la existencia de As en la fracción arena (4,3 a 7,8 ppm) y en la fracción arcilla (8,9 a 20,6 ppm), en coexistencia con hierro (Fe), bario (Ba), zinc (Zn), cromo (Cr), cobalto (Co), bromo (Br), rubidio (Rb) y níquel (Ni). Esta partición en distintas fracciones granulométricas incide en su incorporación al agua mediante reacciones de destrucción de los constituyentes minerales gruesos (hidrólisis, disolución, óxido-reducción) y de reacciones superficiales en la fracción fina (adsorción-desorción y competencia por sitios de retención), así como en su  acumulación en la fase soluble controlada por las propiedades químicas locales (pH: 7,5-8,4, Oxígeno disuelto (DO): 8,7-14 mg L-1, Conductividad eléctrica (CE): 0,08-2,25 dS m-1).

En las cuencas estudiadas, las aguas freáticas tienen buena provisión de oxígeno disuelto, predominio de bicarbonato, sulfato y sodio, son altamente salinas (0,70 – 2,70 dS m-1) y moderada a fuertemente alcalinas (pH: 7,9 – 8,3). Las nacientes y la zona de recarga ofrecen agua de buena calidad y no contienen As.  Los excesos de As (OMS: >0,01mg L-1; CAA: >0,05 mg L-1) se inician en los tramos medios con mayores concentraciones hacia la desembocadura del flujo superficial (As: 0,05 – 0,10 mg L-1) y la descarga del acuífero freático (As: 0,10 – 0, 20 mg L-1) (Tabla 1).  

En nuestro país, estudios previos demostraron la posibilidad de desarrollar efectos tóxicos y algún tipo de cáncer atribuibles a la exposición prolongada al elevado As en el agua freática. En los tramos inferiores de las cuencas aquí estudiadas, se excedió la unidad de riesgo (USEPA, 10 – 5) en la mayoría de los casos (Sauce Grande: 3,75. 10-4; Sauce Chico: 1,09. 10-3; Napostá Grande: 1,92.10-4), a excepción del río Sauce Chico y solo durante la estación lluviosa. Estos resultados indican que la utilización como bebida humana de aguas freáticas con alto As expone a la población a un alto riesgo carcinogénico. Asimismo, refuerzan la necesidad de evaluar la calidad del agua respecto de la arsenotoxicidad considerando tanto su aptitud para uso humano como su aplicación en proyectos de producción animal e irrigación a raíz de su posterior transferencia a los alimentos.

Fig. 1.  Zonas con elevadas concentraciones de As en las aguas subterráneas de Argentina (Estudio Multicéntrico – CONAPRIS).

Tabla 1. pH, conductividad eléctrica (CE), concentraciones de arsénico (As), flúor (F) y boro (B) en el agua subterránea

                        ND: no detectado

Fig. 2. Distribución vertical del contenido total de As (mg kg – 1) hasta los 42 m de profundidad en una secuencia de sedimentos loéssicos de la planicie estabilizada de la región de Bahía Blanca. Profundidad media a la capa freática: 16,7 m (Mín: 1,2 m, Max: 55,8 m)  

Trabajo Completo:

Blanco, MC; NM Amiotti & ME Espósito. 2018. Arsénico en suelos y sedimentos del sudoeste pampeano: Origen, acumulación en el agua y riesgo para consumo humano. Ciencia del Suelo. 36:182-195.

EFECTO DE LA MEZCLA DE CULTIVOS DE COBERTURA SOBRE LAS EMISIONES DE N2O EN SISTEMAS AGRÍCOLAS

Pablo E. Azich1; Silvina B. Restovich2*; Sebastián Vangeli3,4; Gabriela Posse3; Jonatan N. Camarasa

1,2; María J. Dalpiaz2

1Facultad de Ciencias Agrarias, Universidad Nacional de Buenos Aires Norte;

2Estación Experimental Agropecuaria Pergamino, INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria). Ruta 32 km 4.5, 2700 Pergamino, Buenos Aires, Argentina.

3INTA, Instituto de Clima y Agua. CIRN, CNIA, INTA Castelar;

4 Universidad de Buenos Aires, Facultad de Agronomía, Cátedra de Manejo y Conservación de Suelos. *Autor de contacto: restovich.silvina@inta.gob.ar

A nivel mundial, los sistemas agrícolas se enfrentan a muchos desafíos. Uno de ellos es aumentar la producción de alimentos reduciendo los efectos nocivos sobre el medio ambiente mitigando el cambio climático a través de prácticas sustentables. Una de las prácticas que actualmente está tomando importancia por los servicios que ofrece a los sistemas agrícolas es el uso de cultivos de cobertura (CC). La incorporación de CC en rotaciones agrícolas podría ser una opción viable para incrementar la estabilidad ecológica y resiliencia de los agroecosistemas, contribuyendo a una mayor productividad. Entre las opciones disponibles, está el uso de leguminosas que aportan N extra proveniente de la fijación biológica y, en combinación con gramíneas, disminuye las pérdidas de N por lixiviación, recicla nutrientes dentro del sistema y mejora el funcionamiento edáfico. Sin embargo, cómo su uso afecta las emisiones de gases de efecto invernadero todavía es incierto. En este trabajo evaluamos el impacto de la utilización de una leguminosa como CC combinado con una gramínea sobre las emisiones de N2O como antecesoras de maíz bajo siembra directa. Para ello se utilizó un ensayo de larga duración ubicado en la EEA Pergamino. Se seleccionaron los tratamientos con: avena-vicia y maíz fertilizado con N, avena-vicia y maíz no fertilizado con N y testigo (sin CC) con maíz fertilizado. La fertilización del maíz es de 32 kg N ha-1 entre V4 y V5. Se midió la emisión de óxido nitroso (N2O) a través de cámaras estáticas con ventilación después de la siembra de maíz (2 momentos) y luego de la fertilización nitrogenada del maíz (3 momentos). También se midió temperatura y humedad adyacentes a cada cámara y el contenido de nitratos y amonio en cada parcela.

Nuestros resultados mostraron, que se registraron mayores emisiones de N2O luego de la siembra de maíz que luego de su fertilización en V5 (Figura 1). Niveles más altos de humedad en etapas tempranas del cultivo tendieron a aumentar las pérdidas por desnitrificación. Así, se observó una alta correlación positiva entre el N2O y los poros llenos de agua, indicando la influencia del contenido de agua en las primeras etapas fenológicas de maíz. La emisión de N2O no correlacionó con el contenido de nitrato, pero sí con el amonio. Después de la siembra de maíz y una lluvia se registró la mayor diferencia de N2O en las parcelas con avena-vicia con respecto al control (799 vs 84 μg / m2). Durante todo el periodo evaluado, se observó que el suelo con la secuencia avena-vicia como antecesor de maíz, independientemente de la fertilización, emitió más N2O que el control (218 vs 48 μg / m2). La presencia de la leguminosa incorpora N extra al sistema e incrementa la cantidad de nitratos susceptibles a desnitrificarse. Luego de 10 años de incluir avena-vicia en la secuencia soja-maíz, se generaron incrementos >20% en carbono y nitrógeno orgánico del suelo en comparación con el testigo, indicando que la presencia de leguminosa como CC aporta N al sistema que, si bien puede favorecer pérdidas a la atmósfera, también contribuye a su mitigación a través del secuestro de C y N en el suelo. Por lo tanto, las prácticas agronómicas que incluyan mezclas de leguminosas y gramíneas como cobertura, podrían tener un efecto limitado sobre el impacto de las emisiones de N2O teniendo en cuenta que su adopción puede considerarse en función de otros beneficios como el aumento de las reservas de materia orgánica del suelo mitigando el cambio climático y otros servicios ecosistémicos.

Figura 1 Emisiones de N2O después de la siembra de maíz y luego de la fertilización nitrogenada.

Agradecimientos: INTA, PNNAT 1128023: Emisiones de gases con efecto invernadero y  Proyecto de promoción científica Exp. 2343/2017: Impacto del uso de cultivos de invierno con leguminosas sobre las emisiones de GEIs, UNNOBA.

Trabajo Completo:

Azich, PE; SB Restovich; S Vangeli; G Posse; J Camarasa; MJ Dalpiaz. 2018. Efecto de la mezcla de cultivos de cobertura sobre las emisiones de N2O en sistemas agrícolas. En: Actas del XXVI Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo. San Miguel de Tucumán 15 al 18 de mayo de 2018. Pág. 1557-1558.

TRIGO EN LA ROTACION AGRÍCOLA: POTENCIA EL FUNCIONAMIENTO DEL AGROECOSISTEMA

Serri, Dannae L.1*; Meriles, José 2; Conforto, Cinthia1, Pérez Brandan, Carolina3; Pastor, Silvina1; Grümberg, Betiana4; Luna, Celina4, Lorenzon, Claudio5; Arce, Juan5; Marelli, Hugo5 y Vargas Gil, Silvina1.

1 Instituto de Patología Vegetal, CIAP, INTA

2 Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal – CONICET

3 EEA INTA Salta

4 Instituto de Fisiología y Recursos Genéticos Vegetales, CIAP, INTA

5 EEA INTA Marcos Juárez

* Autor de contacto: serri.dannae@inta.gob.ar

Resumen expandido

La región Pampeana es el área de mayor actividad agrícola centrando su producción en el cultivo de soja, seguido del maíz y trigo en menor proporción. En los últimos años, el sistema basado en la producción continua de soja ha generado un impacto negativo sobre las propiedades del suelo. Históricamente, prácticas conservacionistas como la rotación de cultivos y labranza cero, se han propuesto como alternativas al monocultivo y remoción de residuos de cosecha. De esta manera, la diversificación del sistema por inclusión de gramíneas y/o cultivos de invierno, es una de las herramientas más importantes y válidas para potenciar el funcionamiento de los agroecosistemas.

La incorporación de gramíneas en la rotación mejora el balance de carbono (C) tanto por la calidad de sus rastrojos como por su cantidad y por permitir una mayor cobertura del suelo. De hecho, las gramíneas poseen un sistema de raíces en cabellera y fibroso que favorece la formación de agregados y poros biológicos. Una alternativa es el cultivo de trigo, que permite aumentar la intensidad de la rotación dado que habitualmente se lo hace como cultivo antecesor de soja. Es por esto que, para lograr mayor sustentabilidad en los sistemas productivos, los cultivos de invierno como trigo, deben ser parte de los planteos agrícolas.

En este contexto productivo, nos planteamos como objetivo identificar la secuencia agrícola que contribuya a incrementar la actividad microbiana del suelo, en sintonía con las variables químicas edáficas.

El estudio se llevó a cabo en el ensayo de rotaciones de larga duración iniciado en 1975 en INTA EEA Marcos Juárez, Córdoba. Los tratamientos fueron cuatro secuencias de cultivos agrícolas sin fertilización: soja-soja (S-S), soja-trigo/soja (S-T/S), maíz-soja (M-S) y maíz-trigo/soja (M-T/S). Se realizó un muestreo anual en pre-cosecha del cultivo de verano durante tres campañas consecutivas (2010, 2011 y 2012).

En cuanto a los resultados, los parámetros biológicos registraron una mayor respiración microbiana (RM) para la secuencia M-T/S, confirmando que el mayor aporte de carbono (C) de los residuos al suelo bajo rotación estimula la oxidación biológica. A su vez, M-T/S registró el mayor contenido de proteínas de suelo relacionadas con glomalina (PSRG), variable que está en íntima relación con la estabilidad de agregados del suelo (Tabla 1). La utilización global de las fuentes de C por las comunidades microbianas del suelo (CLPP) y la cuantificación de actividades enzimáticas (FDA y FA) fueron superiores cuando se incorporó T (Tabla 1).  

Tabla 1: Análisis estadístico de los parámetros generales y funciones de las comunidades microbianas del suelo en respuesta a las secuencias agrícolas incluyendo cultivos de soja, maíz y trigo en un ensayo de larga duración, siendo los resultados un promedio de tres campañas agrícolas (2010, 2011 y 2012).

Referencias: Respiración microbiana (RM), perfiles fisiológicos a nivel de comunidad (CLPP), proteínas de suelo relacionadas con Glomalina (PSRG), hidrólisis de diacetato de fluoresceína (FDA), actividad fosfatasa ácida (FA) y actividad deshidrogenasa (DHG). Letras distintas por parámetro (columna) indican diferencias significativas.

Los resultados de fertilidad química destacaron que el contenido de materia orgánica (MO) del suelo presentó mayores valores para M-T/S, S-T/S y M-S, respecto de S-S. (Tabla 2). Los valores hallados para pH rondaron entre 5,5 y 7,10 demostrando ser suelos con tendencia ácida. Por su parte, el fósforo (P) disponible para los cultivos presentó diferencias entre las secuencias, resultando los valores más altos para S-S y S-T/S, mientas que la disponibilidad de potasio (K) fue superior para las secuencias con cultivo de maíz (M-S y M-T/S) (Tabla 2).

Tabla 2: Análisis estadístico de las variables químicas del suelo, en respuesta a las secuencias agrícolas incluyendo cultivos de soja, maíz y trigo en un ensayo de larga duración, siendo los resultados un promedio de tres campañas agrícolas (2010, 2011 y 2012).

Referencias: Materia orgánica (MO), potencial de hidrógeno (pH), conductividad eléctrica (Ce), nitratos (NO3), contenido de fósforo (P),  potasio (K) y azufre (S). Letras distintas por parámetro (columna) indican diferencias significativas.

En conclusión, los parámetros biológicos y químicos del suelo permitieron diferenciar el efecto mejorador de la inclusión de trigo en la rotación agrícola respecto de las secuencias basadas en cultivos de verano.

Trabajo original:

Serri, D; J Meriles; C Conforto; C Pérez Brandan; S Pastor; B Grümberg; C Luna; C Lorenzon; J Arce; H Marelli & S Vargas Gil. 2018. Incorporación de trigo en la rotación agrícola: una herramienta para potenciar el funcionamiento del agroecosistema. Ciencia del Suelo 36(1): 74-87.